El museo de la Almoina
El centro arqueológico de L’Almoina muestra la evolución histórica de València desde la Valentia romana hasta la Baja Edad Media. Incluye restos del foro imperial, espacios religiosos y funerarios cristianos visigodos, estructuras del periodo islámico de Balansiya y el edificio medieval de la Almoina (1288), ligado a la beneficencia. Visitar el museo de la Almoina es un recorrido arqueológico por más de mil años de historia urbana.

Información práctica para el visitante del Centro Arquelógico de l’Almoina:
- Ubicación: Plaza Décimo Junio Bruto (junto a la Catedral).
- Horarios: De martes a sábados de 10 a 19h; domingos y festivos de 10 a 14h (lunes cerrado).
- Aforo: Al estar constreñido por las pasarelas, el aforo es limitado y el recorrido debe seguir siempre el sentido indicado.
Claves para entender el museo de la Almoina
- Origen de València: muestra la fundación romana de Valentia y su evolución urbana desde el foro imperial.
- Ciudad en transformación: restos visigodos y cristianos revelan cambios religiosos, funerarios y políticos tras Roma.
- Continuidad medieval: Balansiya islámica y la Almoina de 1288 explican la Valencia medieval y su vida cotidiana.
Recorriendo el Centro Arqueológico de l’Almoina
El recorrido por el museo de la Almoina está diseñado no solo como la visita a una excavación, sino como un paseo por la historia urbana de Valencia, permitiendo al visitante recorrer la evolución de la ciudad desde sus fases más antiguas.

- Termes / Termas / Thermae.
- Horreum o magatzem / Hórreo o granero / Horreum or Granary.
- Decumanus Maximus.
- Cardo Maximus.
- Santuari d’Asclepi / Santuario de Asclepios / Asclepius shrine.
- Porticat del fòrum / Pórtico del foro / Forum’s portico.
- Cúria / Curia.
- Basílica / Basílica / Basilica.
- Baptisteri / Baptisterio / Baptistery.
- Absis / Ábside / Apse.
- Tombes monumentals / Tumbas monumentales / Monumental tombs.
- Alcàsser / Alcázar / Alcázar.
- Pou / Pozo / Well.
El inicio: Planta baja y acceso
El acceso principal se realiza por el edificio sur (en la calle de la Harina), donde se encuentra la recepción y el control de entrada. Nada más entrar, un balcón permite observar una parte de los yacimientos desde la planta calle. En esta zona también se encuentran vitrinas con muestras de cerámica medieval e islámica (cántaros, jarritas y escudillas) y la sala audiovisual que contextualiza la visita.


El subsuelo: Un paseo por las ciudades superpuestas
Tras pasar la recepción, se desciende al sitio arqueológico a través de escaleras. La mayor parte del recorrido aprovecha la trama viaria romana, permitiendo al visitante caminar por las mismas rutas (como el cardo maximus y el decumanus maximus) que se usaban hace 2.000 años. Debido a la fragilidad de los restos, el recorrido es de una sola dirección. A lo largo del trayecto se visitan restos monumentales como:
- Periodo Republicano: Las termas más antiguas de Hispania, el hórreo y los pozos fundacionales.
- Periodo Imperial: Las columnas del foro, la basílica y restos de la curia.
- Periodo Visigodo: El baptisterio, el mausoleo y la necrópolis ad sanctos.
- Periodo Islámico: Los muros del Alcázar y una noria árabe.
Recursos didácticos y ambiente
- Maquetas y Audiovisuales: Para ayudar a comprender el urbanismo original, el itinerario cuenta con maquetas de bronce y reconstrucciones infográficas que muestran cómo eran los edificios (como el foro o las termas) en su época de esplendor.
- Iluminación selectiva: El museo utiliza unos 600 proyectores luminosos con diferentes tonalidades para ayudar a diferenciar visualmente las cinco ciudades superpuestas y resaltar espacios específicos como el área de los baños.
- El estanque de vidrio: Uno de los puntos visuales más destacados es el gran lucernario con una lámina de agua que cubre las termas romanas. Desde el interior, este sistema baña de luz natural los restos de los baños, reforzando su simbolismo.
Historia del Museo de la Almoina
El Centro Arqueológico de l’Almoina se sitúa junto a la Catedral de València, sobre el lugar donde nació la ciudad romana de Valentia en 138 a. C. El yacimiento apareció en 1985 durante unas obras urbanas. Desde entonces, el Ayuntamiento desarrolló campañas arqueológicas continuadas hasta comienzos del siglo XXI. La historia del Museo de l’Almoina (oficialmente Centro Arqueológico de l’Almoina) es el relato de la recuperación del kilómetro cero de Valencia, transformando un solar abandonado en un referente de la museografía.
La institución medieval
El nombre del museo proviene de la institución de l’Almoina (la limosna), fundada en 1303 por el obispo Ramón Despont para la manutención de los pobres. En 1314, la sede se trasladó a este solar, junto a la catedral. A lo largo de los siglos, el edificio tuvo diversas funciones: fue escuela de teología, cárcel para refugiados bajo inmunidad eclesiástica y, finalmente, almacén tras suprimirse dicha inmunidad en el siglo XVIII. En 1875, gran parte del edificio original fue demolido para construir viviendas particulares.
El proceso de recuperación (1960-1985)
A mediados del siglo XX, el área estaba degradada. El impulso para el cambio vino por la intención de ampliar la Basílica de Nuestra Señora de los Desamparados, lo que motivó la expropiación y el derribo de las manzanas de edificios entre las décadas de 1960 y 1980. Tras quedar el solar vacío y abandonado durante años, en 1985 el Ayuntamiento de Valencia y la Archicofradía acordaron convertir el espacio en un Jardín Litúrgico. Lo que iba a ser una intervención breve se convirtió en una de las excavaciones urbanas más importantes de España. Se realizaron trece grandes campañas a lo largo de 20 años.
Ante la riqueza de los hallazgos, se descartó el jardín y se proyectó un centro arqueológico subterráneo cubierto por una plaza pública. El proyecto fue dirigido por el arqueólogo Albert Ribera y el arquitecto José María Herrera.
Periodo histórico que abarca el yacimiento-museo de la Almoina
La historia de Valencia es muy rica y amplia y la ciudad de Valencia dispone de excelentes museos donde descubrirla, pero el museo de la almoina es clave para entender los orígenes de la ciudad. Veamos los distintos periodos históricos que abarca este centro alqueológico.
Periodo Romano
Periodo Romano Republicano
Fundación romana de Valentia
Valentia fue fundada en 138 a. C. por iniciativa del cónsul Décimo Junio Bruto. La nueva colonia se levantó sobre una pequeña isla fluvial cercana al mar y atravesada por la vía Heraclea (la futura vía Augusta). Los primeros habitantes fueron veteranos de las guerras lusitanas contra Viriato. Roma les entregó tierras alrededor de la ciudad como recompensa militar. El trazado urbano siguió modelos clásicos romanos. Se construyeron calles ortogonales, espacios públicos y edificios administrativos. El muso de la Almoina conserva restos de ese primer núcleo fundacional.
Ritos de fundación y urbanismo primigenio
Se conservan evidencias de los ritos fundacionales de la ciudad, destacando los pozos votivos situados en el punto central de la ciudad, en el cruce del cardo maximus y el decumanus maximus. En estos depósitos se hallaron ofrendas rituales y piezas cerámicas de gran valor simbólico.
Las Termas Republicanas
Es uno de los hallazgos más singulares, ya que representan uno de los edificios para baños más antiguos documentados en el Occidente romano. El museo permite recorrer su planta casi completa, identificando estancias como el caldarium, el vestuario o apodyterium, y las bocas de los hornos o praefurnium con huellas visibles de incendio que se produjo en la destrucción posterior de Valentia por tropas Pompeyanas.



El Horreum Republicano
Se trata de un almacén monumental constituido por cuatro naves paralelas sobre sillares de piedra de las canteras de Rocafort-Godella. Su ubicación en el centro urbano, y no en el puerto, subraya la importancia económica y estratégica que tuvo para la ciudad.


Cultura material mueble
En las vitrinas de la planta de acceso y el subsuelo se exhiben objetos de uso cotidiano y comercial de esta época, tales como cerámica republicana (incluyendo tipos de barniz negro), ánforas que servían para el comercio de vino y aceite, armas y monedas
La escena del crimen de Valentia del 75 a.C.
Uno de los hallazgos más impactantes del centro arquelógico de l’Almoina corresponde a la destrucción de Valentia en el año 75 a. C. durante las guerras sertorianas. Las tropas de Pompeyo arrasaron la ciudad tras derrotar a los partidarios de Sertorio. Las excavaciones arqueológicas descubrieron restos humanos junto al antiguo foro republicano. Aparecieron esqueletos de soldados ejecutados y abandonados entre armas, cenizas y niveles de incendio.
Los arqueólogos identificaron al menos 17 individuos masculinos. Muchos presentaban señales de mutilación, golpes violentos y decapitación. Algunos cuerpos aparecieron desmembrados de forma deliberada. Junto a los esqueletos se recuperaron jabalinas, puñales, proyectiles de ballesta y elementos de escudos romanos. El conjunto constituye una evidencia excepcional de violencia militar romana. Los restos quedaron cubiertos rápidamente por capas de destrucción y abandono. Esa circunstancia permitió conservar la escena arqueológica casi intacta durante más de dos mil años.
Los investigadores consideran el hallazgo uno de los pocos ejemplos documentados de ejecución colectiva romana conservados situ. La escena confirma el carácter ejemplarizante de la represión pompeyana. Actualmente, parte de estos restos puede observarse en el recorrido del museo. La llamada escena del crimen se ha convertido en uno de los espacios más conocidos del museo de la Almoina.
Restos de material bélico de la destrucción de la ciudad
Los restos de armas expuestos en el Centro Arqueológico de l’Almoina son testimonios directos de los episodios bélicos más cruentos de la historia de Valencia, especialmente de la destrucción de la ciudad en el año 75 a.C.

- Proyectiles de ballesta: En el estrato de destrucción que cubrió las termas republicanas (con una potencia de unos 60 cm), se recuperó material bélico que incluye un proyectil esférico de ballista. Este hallazgo evidencia el asedio y el uso de maquinaria de guerra pesada por parte de las tropas de Pompeyo el Magno contra la ciudad.
- Armas asociadas a las víctimas: Uno de los descubrimientos más impactantes del museo es el hallazgo de 17 esqueletos de soldados ejecutados. Estos restos humanos no aparecieron de forma aislada, sino que estaban acompañados de numerosas armas, lo que ha permitido a los arqueólogos reconstruir una «macabra escena real» del final violento de la Valentia republicana
Periodo Romano Imperial
Tras un periodo de decadencia, Valentia renació durante el Alto Imperio romano. La ciudad recuperó su actividad económica y reforzó su papel dentro de la provincia Tarraconense. El foro se convirtió en el centro político y religioso de la ciudad. En l’Almoina se conservan restos de la curia, la basílica y un gran espacio porticado.
Las principales calles romanas organizaban la vida urbana. El cardo y el decumano articulaban el trazado de la ciudad y conectaban los edificios públicos. Parte de esas vías todavía puede observarse en el museo. Durante esta etapa se ampliaron las infraestructuras hidráulicas (acueducto) y termales. El agua desempeñó un papel esencial en la vida cotidiana y en la representación del poder romano.
La actividad comercial aumentó gracias a la cercanía del puerto y a las rutas mediterráneas. Las excavaciones han recuperado monedas, cerámicas y objetos importados desde diferentes regiones del Imperio. La arquitectura monumental reflejaba la romanización de Valentia. Los edificios públicos transmitían autoridad política y estabilidad institucional. El periodo imperial consolidó definitivamente la ciudad. Muchas estructuras posteriores reutilizaron muros y espacios construidos durante estos siglos.

Veterani et Veteres
Las inscripciones confirman la existencia de dos grupos de ciudadanos diferenciados: los Valentini veterani (soldados licenciados) y los veteres (los antiguos pobladores). Esta dualidad era tan marcada que se sugiere la existencia de dos curias gemelas para albergar a los dos senados.
La Curia era el edificio donde se reunía el senado de la ciudad (los decuriones). En l’Almoina se conserva la planta de la curia, que contaba con un podio donde se situaban los asientos móviles (sella curulis) de los magistrados.
El pedestal de Marcus Alius Avitus (CIL II, 3737) es una de las piezas epigráficas más relevantes de Valentia, ya que documenta una estatua ecuestre otorgada por el senado local (L(ocus) D(atus) D(ecreto) D(ecurionum)).
¿Quién fue Caius Julius Niger?
Caius Julius Niger que pertenecía a la tribu Galeria, lo que indica que era ciudadano romano con plenos derechos; algo común entre las familias dominantes de Valentia.
Fue un personaje de la élite local que desempeñó cargos de gran relevancia en la administración de la ciudad:
- Edil (Aedilis): Magistrado encargado de los suministros, los mercados y el mantenimiento de los edificios públicos.
- Decurión (Decurio): Miembro del senado local de la ciudad. Las fuentes indican que los decuriones se reunían en la Curia, edificio cuyos restos se pueden visitar en el museo y que contaba con gradas para estos magistrados.

c. ivlio · c · f · gal nigro · aedili · de cvrioni · valentino rvm · veterano · rvm c · flavia · mater
A Cayo Julio Nigro, hijo de Cayo, de la tribu Galeria, edil y decurión de los valencianos, veterano… Su madre, Caya Flavia

C(aio) Iul(io) C(aii) f(ilio) Gal(eria) Nigro aedil(i) decurion(i) Valentinorum veteranorum Iulia C(aii) f(ilia) Maxima patri
A Caio Julio Niger, hijo de Caio, de la tribu Galeria, edil y decurión de los valentinos veteranos. Julia Maxima, hija de Caio, (dedicó este monumento) a su padre
Estas piezas confirman que la población de Valencia estaba dividida legalmente en dos grupos: los veteranos (colonos antiguos soldados licenciados) y los veteres (los habitantes que ya residían allí antes de la refundación o las nuevas asignaciones de tierras).
Necrópolis Romana (Siglo II a.C. – IV d.C.)
El cementerio más antiguo documentado es de la época romana republicana (siglo II a.C.). Se situaba fuera del recinto urbano, siguiendo las leyes romanas, principalmente a lo largo de las vías de comunicación como el decumanus maximus (zona de la actual calle Quart) y los alrededores del Mercado Central. Los ritos incluían tanto la incineración como la inhumación. Se han hallado desde fosas simples con cubiertas de tierra o teja hasta sarcófagos de piedra o plomo.

Las construcciones reutilizaron numerosos materiales romanos. Columnas, sillares y pavimentos antiguos fueron integrados en los nuevos edificios cristianos. El yacimiento permite observar la transición entre el mundo romano y la sociedad medieval cristiana. Esa continuidad histórica constituye uno de los grandes valores de l’Almoina.
Martirio de San Vicente
Historia breve de San Vicente Mártir
Vicente era un diácono que fue martirizado en la ciudad de Valencia en el año 304 d.C., durante la Gran Persecución del emperador Diocleciano. Su figura alcanzó rápidamente una gran notoriedad no solo en el ámbito hispánico, sino en todo el orbe cristiano de la época, siendo mencionado por autores contemporáneos como Prudencio y San Agustín de Hipona, lo que otorga a su historia una notable verosimilitud histórica.
La investigación arqueológica ha identificado el escenario del martirio en un edificio administrativo romano (posiblemente la sede de un collegium) situado al sudeste del foro imperial. Tras el martirio, el sitio se convirtió en un foco de veneración. Sobre las ruinas de la cárcel romana, se erigió en época visigoda un pequeño ábside en forma de herradura.
El Mausoleo (Cárcel de San Vicente)
Al sur de este ábside se encuentra un edificio de planta cruciforme conocido popularmente como la Cárcel de San Vicente. Aunque el nombre sugiere una prisión, las excavaciones demuestran que era un mausoleo construido en el siglo VI por el obispo Justiniano para albergar las reliquias del santo (trasladadas desde la Roqueta) y su propia tumba.
Necrópolis Ad Sanctos
La santidad del lugar atrajo a numerosos fieles que deseaban ser enterrados cerca del mártir, generando un cementerio que se extendió alrededor de la memoria martirial durante tres siglos.
Primera ciudad cristiana y etapa visigoda
Entre los siglos IV y VII, Valentia experimentó una profunda transformación religiosa. El cristianismo sustituyó progresivamente a los antiguos cultos romanos. La ciudad se convirtió en sede episcopal y desarrolló un importante complejo religioso alrededor de la catedral primitiva. L’Almoina conserva restos de este conjunto episcopal visigodo. Las excavaciones han identificado edificios litúrgicos, áreas funerarias y estructuras bautismales. Estos espacios muestran la importancia del poder eclesiástico en la organización urbana.
Uno de los elementos más destacados es un baptisterio monumental vinculado a las ceremonias de iniciación cristiana. También aparecieron tumbas y materiales decorativos religiosos. Durante el periodo visigodo, Valentia mantuvo relevancia política y espiritual en el territorio mediterráneo peninsular. La ciudad actuó como centro administrativo y religioso regional.
Necrópolis Visigoda/Cristiana (Siglos V – VIII)
Este periodo es el más destacado dentro del centro arqueológico de l’Almoina, ya que representa el primer cementerio intramuros (dentro de las murallas) de la ciudad. Se divide en tres fases:
- Fase I (Siglos V – VI): De tradición hispanorromana, surge tras la destrucción del macellum romano Son inhumaciones individuales en fosas simples, sin ajuar, a menudo con cubiertas de tejas. Se concentraban alrededor del lugar del martirio de San Vicente.
- Fase II (Finales del siglo VI – VII): Coincide con la fase visigoda plena y la monumentalización del grupo episcopal. El cambio es radical: se pasa a grandes tumbas colectivas fabricadas con sillares y losas de piedra que funcionaban como panteones familiares. En esta fase sí aparecen ajuares, como anillos de oro, hebillas de bronce y collares de ámbar.
- Fase III (Siglo VIII): Conocida como necrópolis mozárabe, supone un retorno a las sepulturas individuales en fosas delimitadas por piedras pequeñas, situadas cerca de la memoria martirial.
Periodo islámico
La conquista islámica transformó Valentia a partir del siglo VIII. La ciudad pasó a formar parte de al-Ándalus y adoptó nuevas formas urbanas y arquitectónicas. Las primeras construcciones documentadas en l’Almoina pertenecen al periodo califal del siglo X. Se identificaron pequeñas edificaciones relacionadas con actividades artesanales.
Durante la época taifa se produjo una intensa actividad constructiva. La zona excavada formó parte de un importante espacio palatino dentro de la ciudad islámica. Las viviendas seguían el modelo tradicional musulmán. Las habitaciones se distribuían alrededor de patios interiores con albercas y áreas ajardinadas. El agua adquirió gran protagonismo en la arquitectura doméstica. Las albercas mejoraban la climatización y aportaban valor simbólico y estético.
Las excavaciones también recuperaron pozos, cerámicas esgrafiadas y elementos decorativos de los siglos XII y XIII. Estos materiales reflejan el refinamiento artístico de la Balansiya islámica. La ocupación musulmana transformó espacios anteriores, aunque mantuvo parte del trazado urbano heredado de época romana. Esa superposición histórica puede observarse claramente en el museo.
L’Almoina bajomedieval cristiana
Tras la conquista cristiana de València por Jaime I en 1238, la ciudad inició una nueva etapa política y urbana. Los espacios islámicos fueron adaptados a las necesidades del nuevo reino cristiano. El lugar recibió el nombre de l’Almoina por una institución benéfica fundada en 1303 por el obispo Ramón Despont. Su función principal era atender a personas sin recursos. La institución repartía alimentos y ayudas económicas entre la población más vulnerable. Con el tiempo, el edificio también acogió actividades educativas y administrativas.
En el siglo XIV se instaló allí una escuela de gramática y teología. Más adelante, algunas dependencias funcionaron como cárcel eclesiástica. Las excavaciones arqueológicas recuperaron parte de la planta del edificio medieval. Se identificaron muros, contrafuertes y restos cerámicos posteriores al siglo XIV.
La plaza conservó el nombre de l’Almoina incluso después de la desaparición del edificio original. Ese topónimo ha llegado hasta la actualidad. El periodo bajomedieval refleja la consolidación cristiana de València y la transformación definitiva del antiguo núcleo romano en una ciudad medieval europea.
Curiosidades del Museo de la Almoina
El nombre proviene de la institución benéfica de l’Almoina (la limosna), fundada en 1303 para dar comida y dinero a los pobres de Valencia, cuyo edificio ocupaba este solar en la Edad Media.
Se refiere a los restos arqueológicos de las cinco etapas históricas de Valencia que se pueden ver en un solo espacio: romana republicana, romana imperial, visigoda, islámica y medieval.
En el exterior del museo se conserva una reconstrucción de la columnata del pórtico del foro, pero en el interior se pueden ver las bases originales de piedra caliza azulada de Alcublas.
La arqueología identificó un edificio administrativo romano con una celda que coincide con la tradición del martirio de San Vicente en el año 304 d.C.
Bibliografía
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- Ayuntamiento de Valencia: Guías temáticas oficiales sobre el Centro Arqueológico (La fundación, El imperio romano, La primera ciudad cristiana, Período islámico y L’Almoina bajomedieval).
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- Vera Carril, B. (2019): Análisis y estudio de la plaza de la Almoina. Trabajo Final de Grado, Escuela Técnica Superior de Arquitectura, Universidad Politécnica de Valencia