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Fundación de Valencia, la ciudad romana de Valentia: Una ciudad nacida del agua y la guerra

En 138 a.C., el cónsul Décimo Junio Bruto Galaico fundó Valentia para los veteranos victoriosos de las campañas lusitanas. Ubicada en una estratégica isla fluvial del río Turia, la nueva ciudad nació protegida por extensos humedales naturales. Los 2.000 colonos iniciales vivieron en tiendas y cabañas militares provisionales mientras amurallaban el primer recinto urbano. Realizaron complejos ritos de fundación y sacrificios animales para aplacar espíritus locales antes de construir los grandes edificios públicos. Descubre con nosotros los secretos de la fundación de Valencia.

Fundacion de valencia, la ciudad romana de Valentia

Claves para entender la fundación de Valencia

  • El cónsul Junio Bruto fundó Valentia en una estratégica isla fluvial del Turia, protegida por extensos humedales naturales.
  • Unos dos mil veteranos de las guerras lusitanas recibieron tierras, asentándose inicialmente en tiendas y barracones militares provisionales.
  • Complejos ritos de fundación y sacrificios animales legitimaron la ocupación, buscando el favor de los dioses para la ciudad.
Fundacion de valencia, la ciudad romana de Valentia. infografia vertical con resumen desl desarrollo historico desde fundacion hasta destruccion en guerras sertorianas
Fundacion de valencia, la ciudad romana de Valentia. infografia horizontal con resumen desl desarrollo historico desde fundacion hasta destruccion en guerras sertorianas

Fundación de Valentia y los primeros pobladores

La primera noticia histórica sobre la ciudad proviene de un resumen de la obra de Tito Livio conocido como la Periocha 55. El texto indica que, siendo cónsul en Hispania, Junio Bruto otorgó tierras y una ciudad fortificada (oppidum) a aquellos que habían militado en tiempos de las guerras contra Viriato. Esta fundación tuvo lugar en el año 138 a.C., una fecha que la investigación arqueológica ha confirmado mediante el estudio de los estratos cerámicos más profundos. Aunque existe un debate sobre si Bruto fue el fundador físico o solo la referencia cronológica, su figura queda ligada al nacimiento de la ciudad en un momento clave de la conquista romana, situado entre la muerte de Viriato (139 a.C.) y la caída de Numancia (133 a.C.).

Se estima que los primeros pobladores fueron unos 2.000 colonos, mayoritariamente soldados licenciados (emeriti) de las campañas en Lusitania. El término sub Viriatho del texto de Livio se interpreta habitualmente como soldados romanos que lucharon «en tiempos de Viriato», recibiendo la ciudad y sus tierras como recompensa por su valor y servicios prestados. Al ser soldados licenciados, estos hombres probablemente gozaban de la ciudadanía romana o latina, lo que otorgó a la nueva población un estatus privilegiado en comparación con los asentamientos indígenas circundantes. Estos colonos no se instalaron en el territorio hostil de los vencidos, sino en una zona fértil, estratégica y ya pacificada a orillas del Mediterráneo.

¿De dónde viene el nombre de Valentia?

El nombre original de Valencia fue Colonia Valentia o Valentia Edetanorum. Valentia es una palabra latina que significa “valor”, “fuerza” o “coraje”. Edetanorum relacionaba la ciudad con el territorio de los edetanos, el pueblo ibérico que habitaba la región antes de la llegada de Roma. La ciudad de Roma utilizaba este término para destacar la valentía militar y la resistencia de sus soldados. El nombre encajaba perfectamente con una colonia fundada para veteranos de guerra. Muchos historiadores creen que Roma eligió el nombre Valentia para honrar el valor demostrado por esos soldados durante las guerras contra Viriato. El nombre también transmitía poder y autoridad en un territorio recién incorporado al dominio romano.

¿Por que eligieron fundar la ciudad donde lo hicieron?

¿Qué hubo antes de Valentia?, la ciudad se estableció sobre una terraza aluvial elevada situada en un meandro del río Turia. Hace más de 2.000 años, este lugar resaltaba físicamente de su entorno, que era una llanura mucho más baja dominada por espacios lagunares, humedales y canales fluviales. De hecho, el lago de la Albufera era mucho más extenso que en la actualidad y sus aguas llegaban a rodear o situarse muy cerca de los límites de la ciudad. Esta ubicación convertía a Valentia en una especie de «isla fluvial» con excelentes defensas naturales y una comunicación fluida con el mar, que entonces se encontraba a unos 3.000 pasos (4,5 km) de distancia. Además, la ciudad controlaba el paso del río por un vado natural donde cruzaba la Vía Hercúlea (futura Vía Augusta), reforzando su papel estratégico como enlace entre el interior y la costa.

mapa de valentia romana:acueducto, foro y circo. mapa del recinto amurallado respecot a los brazos del rio turia

Otra de las razones de su fundación fue su posición estratégica dentro del corredor mediterráneo. Valentia se situaba entre las importantes ciudades de Saguntum (Sagunto) y Saetabis (Xàtiva), Dianium (Denia) y Edeta (Liria). Se trataba de un punto clave de paso de la antigua Vía Hercúlea, posteriormente integrada en la Vía Augusta romana. Desde allí, Roma podía controlar los flujos comerciales, militares y administrativos entre la costa y el interior peninsular; además de reforzar su dominio sobre las poblaciones ibéricas de la región. La ciudad actuaba como un enclave de vigilancia y articulación territorial dentro del proceso de consolidación romana en el levante hispano.

A diferencia de las ciudades íberas antes mencionadas, que se asentaban sobre tossales defensivos (oppidums, cerros elevados), Valentia fue el primer asentamiento importante de la comarca fundado directamente sobre el plano aluvial . Esto representó una ruptura con el patrón de poblamiento indígena y una apuesta romana por el control del llano fértil y sus vías de comunicación.

Los primeros valencianos fueron ciudadanos romanos itálicos

Valentia no se fundo sobre una ciudad íbera anterior. Es un falso mito que conviene olvidar. Los estudios arqueológicos descartan la existencia de una ciudad ibérica previa en el lugar, confirmando que Valentia nació con una identidad puramente itálica. Los primeros colonos, procedentes mayoritariamente de regiones como la Campania y el Samnio, trajeron consigo sus costumbres y técnicas constructivas.

  • Cerámica: El registro material muestra un predominio absoluto de importaciones itálicas, como ánforas de vino campanas y vajilla de barniz negro de Nápoles y Cales. Incluso la cerámica de cocina refleja usos culinarios propios del entorno vesubiano, ajenos a la tradición ibérica.
  • Arquitectura: Las termas de la Almoina, construidas pocos años después de la fundación, son las más antiguas de Hispania y siguen modelos campanos idénticos a los de ciudades como Fregellae. Los primeros barracones militares se edificaron en opus formaceum, una técnica característica de la arquitectura itálica republicana.
  • Monedas y Onomástica: La ceca fundacional de Valentia acuñó monedas con el nombre de la ciudad y el de sus magistrados, cuyos nombres (Ahius, Trinius, Coranius, Lucienus) son raros en la península pero frecuentes en el área osca y samnita de Italia. Además, la iconografía de la cornucopia en sus monedas imita directamente la de la ciudad itálica de Vibo Valentia, en Calabria

¿Cómo se fundaba una ciudad romana?

Los romanos no levantaban ciudades al azar. Cada fundación respondía a objetivos militares, políticos y económicos. La nueva ciudad debía asegurar el control del territorio conquistado. Estudiaban cuidadosamente el terreno, buscaban agua abundante, tierras fértiles y buenas defensas naturales. También valoraban la cercanía a caminos importantes, puertos o ríos navegables. El objetivo era facilitar el comercio y mover tropas rápidamente.

Roma entregaba parcelas agrícolas a los colonos para asegurar la estabilidad de la nueva ciudad. Este reparto ayudaba a consolidar la presencia romana. Los veteranos recibían tierras como recompensa por sus años de servicio militar. Así Roma garantizaba su fidelidad y romanizaba el territorio.

El trazado sagrado de la ciudad

La religión ocupaba un papel central en la fundación de una ciudad romana. Antes de construir, los sacerdotes consultaban la voluntad de los dioses. Los augures interpretaban señales naturales, especialmente el vuelo de las aves. Un mal presagio podía retrasar la fundación. Después realizaban ceremonias religiosas y sacrificios animales para proteger la nueva ciudad y legitimar la ocupación del territorio.

El fundador marcaba el perímetro de la ciudad con un arado tirado por un toro y una vaca. Ese límite recibía el nombre de pomerium. El surco delimitaba el espacio sagrado y protegía simbólicamente la ciudad. Las puertas quedaban abiertas para permitir la entrada y salida. Este ritual convertía el terreno en una ciudad romana bajo protección divina.

Los agrimensores romanos diseñaban calles rectas y organizadas en cuadrícula. Dos grandes vías estructuraban toda la ciudad. El cardo recorría la ciudad de norte a sur. El decumanus la cruzaba de este a oeste. En torno a esas calles se levantaban el foro, los templos, las termas y las viviendas principales.

Las primeras construcciones

Tras su fundación en el 138 a.C., Valentia experimentó una rápida evolución arquitectónica que la llevó de ser un asentamiento provisional de tipo militar a convertirse en una urbe monumental de estilo puramente itálico. Este desarrollo se vio truncado bruscamente en el 75 a.C. por la intervención de las tropas de Pompeyo durante las guerras sertorianas, dejando tras de sí un rastro de destrucción que la arqueología ha permitido reconstruir con detalle.

Vista reconstruida valentia romana: puerto, via augusta,foro, templo asklepion, crico y puerta oeste

El asentamiento provisional: Tiendas y cabañas

En sus primeros meses de existencia, los aproximadamente 2.000 colonos (veteranos licenciados) no disponían de viviendas permanentes. La arqueología ha revelado en zonas como la calle Roc Chabàs y la Almoina los fondos de tiendas de campaña y los agujeros de los postes que sostenían estas estructuras. Estas tiendas, de planta circular, convivieron con las primeras cabañas de madera provisionales mientras se priorizaba la construcción de las murallas defensivas de la ciudad.

Poco después de esta fase inicial, los colonos sustituyeron las tiendas por edificaciones más resistentes: los barracones militares. Estas estructuras seguían un modelo itálico republicano, con muros de adobe o tierra prensada (opus formaceum) levantados sobre una base de piedras irregulares unidas en seco. Eran estancias de planta rectangular y alargada que ya empezaban a utilizar pavimentos finos de mortero de cal, lo que indica una clara voluntad de permanencia y organización en un entorno que todavía era pantanoso.

La ciudad monumental republicana

A finales del siglo II a.C., la fisonomía de Valentia dio un giro radical. Lo que comenzó como un campamento militar de veteranos licenciados mutó en una urbe monumental de piedra que respiraba el aire de la Campania italiana. El corazón de esta transformación se encuentra en el actual solar de la Almoina, donde la arqueología ha permitido hacernos una idea eel esplendor de una ciudad que se sentía plenamente romana antes que cualquier otra en el Levante peninsular.

Foro y Tabernae

El centro neurálgico de Valentia era su foro, una plaza pública que, a diferencia de las grandes explanadas de la Valentia Imperial posterior, presentaba un pavimento de tierra endurecida y estaba delimitada por canalizaciones de agua pluvial. En su flanco oriental se alineaban cuatro grandes tabernae (locales públicos), construidas con sólidos cimientos, que funcionaban como centros administrativos y comerciales vitales para la gestión de la joven colonia.

Las Termas de la Almoina

Ubicadas estratégicamente entre el foro y el santuario de Asclepio, estas termas son las más antiguas de la Península Ibérica y constituyen la prueba más sólida del origen campano de los fundadores. Su diseño es excepcional porque sigue modelos arquitectónicos (como los de la ciudad de Fregellae) que desaparecieron incluso en la propia Italia.

A diferencia de las termas romanas posteriores, estas no usaban paredes huecas para la calefacción; el calor se concentraba en el alveus (bañera de agua caliente) mediante el fuego directo desde el praefurnium. Los usuarios seguían un circuito que incluía el apodyterium (vestuario) y una sala para la unctio (masajes con aceites) dotada de bancos exentos de piedra que aún hoy pueden verse.

Las Termas de la Almoina. museo almoina

El Gran Horreum: El granero de la ciudad

Al norte de las termas, separado por el decumanus maximus, se alzaba un edificio que simbolizaba la potencia económica de Valentia: el Gran Horreum1819. Este almacén público monumental medía 24 metros de anchura y estaba dividido en cuatro naves longitudinales1820. Su construcción era masiva, empleando grandes sillares de piedra de las canteras de Rocafort, lo que garantizaba la protección de los suministros de la ciudad frente a posibles asedios.

El Gran Horreum: El granero de la ciudad. museo almoina

El Santuario de Asclepios y el enigma de las aguas

Hacia el este, lindando con la Vía Hercúlea, se extendía el área sacra dedicada probablemente a Asclepios (Esculapio), el dios de la medicina. El complejo estaba intrínsecamente ligado al agua, contando con un pozo monumental de sillería y una piscina o lacus. Se cree que el santuario se fundó sobre emanaciones naturales de agua consideradas sagradas.

El Santuario de Asclepios y el enigma de las aguas

Este edificio ocupa un lugar especial en la historia de la ciudad por dos razones: su función como centro de sanación mediante ritos curativos y su asombrosa supervivencia. Fue la única estructura respetada por las tropas de Pompeyo durante el incendio sistemático del año 75 a.C., lo que permitió que el lugar mantuviera su sacralidad durante siglos, convirtiéndose más tarde en un baptisterio visigodo.

El final catastrófico: La destrucción del 75 a.C.

La próspera Valentia republicana desapareció violentamente durante las guerras sertorianas. En el año 75 a.C., las tropas de Pompeyo el Magno derrotaron a los generales de Sertorio en la llamada Batalla del Turia, librada frente a las murallas de la ciudad.

El asalto final fue devastador: las termas y el horreum fueron incendiados y sus techos se desplomaron, sellando los edificios bajo capas de ceniza y escombros. El hallazgo más impactante en el foro fue el de 17 esqueletos de soldados descuartizados y mutilados, algunos de ellos empalados con un pilum (jabalina romana), lo que sugiere una ejecución pública y sistemática de los prisioneros para aterrorizar a la población. Tras este episodio traumático, Valentia quedó convertida en un campo de ruinas y permaneció prácticamente abandonada durante más de medio siglo

Los ritos fundacionales de la Valentia romana

Debemos entender que los soldados que poblaron Valentia solían ser profundamente religiosos, además de supersticiosos. La vida en la Valentia republicana no solo estaba marcada por la estrategia militar y la supervivencia, sino por una profunda psicología religiosa que dictaba que cualquier intervención humana en la naturaleza era una profanación que debía ser reparada. Los fundadores itálicos trajeron consigo un complejo sistema de ritos, magia y supersticiones para ganarse el favor de los dioses y los espíritus locales (genius loci) antes de asentar la primera piedra.

Sacrificios y banquetes para los espíritus

Para los romanos, fundar una ciudad o construir un edificio era un acto violento contra el orden natural que requería sacrificios expiatorios para evitar la venganza de los espíritus. Arqueológicamente, esto se ha documentado en la Almoina a través de depósitos rituales ocultos bajo los niveles de construcción más antiguos. Se han hallado pequeñas fosas que contenían ofrendas inusuales, como el cuerno de un ovicáprido o esqueletos de animales neonatos y jóvenes asociados a cerámicas completas y restos de fuego.

Uno de los hallazgos más reveladores de estos ritos públicos es la gran fosa hallada en la calle Roc Chabàs, al norte del foro. En ella se celebró un banquete ritual entre los años 150-130 a.C., donde se depositaron exclusivamente las extremidades inferiores de animales neonatos (toros, cerdos, caballos y gatos) junto a 44 vasijas itálicas destinadas al consumo de vino y alimentos. Una vez terminado el ágape, todos los utensilios fueron enterrados y aislados del mundo, ya que se consideraban «contaminados» por haber estado en contacto con la divinidad.

El «Mundus»: El cordón umbilical con el inframundo

En el cruce exacto de las dos calles principales, el cardo y el decumanus maximus, los arqueólogos localizaron un pozo rectangular de más de tres metros de profundidad excavado en la arcilla virgen. Su ubicación no era casual; se ha relacionado con el «Mundus», una fosa sagrada que en el mundo romano simbolizaba el centro del espacio urbano y una puerta abierta hacia las divinidades infernales.

Este pozo de Valentia no se utilizó para extraer agua, sino para albergar los restos de una ceremonia propiciatoria inicial. En su fondo se acumularon cerámicas itálicas de barniz negro y restos de un banquete con bóvidos, cerdos y gallos. Este ritual, conocido como anni probentus, buscaba propiciar las futuras cosechas y simbolizaba la unión de los nuevos colonos con la tierra que acababan de ocupar.

Januarius y las puertas: El guardián de los comienzos

La protección de los límites de la ciudad era vital, y por ello las murallas y puertas recibían una atención mágica especial. Bajo la puerta septentrional de Valentia, se halló un depósito monetal enterrado en lo que debió ser un pequeño cofre de madera. El conjunto estaba formado por seis ases republicanos con la efigie de Jano, el dios de las dos caras (Janus bifrons).

Jano era el dios guardián de las puertas (ianua) y de los comienzos, aquel que aseguraba que lo que empezaba bien terminara bien. Al enterrar monedas con su rostro bajo la torre de entrada, los colonos invocaban su protección para el tránsito entre el campo y la ciudad, vinculando además el éxito de la construcción con el mes que lleva su nombre: Januarius

Santuario de Asclepios: El oasis sagrado que sobrevivió al fuego

Ubicado al este del foro, el santuario dedicado a Asclepios (Esculapio), dios de la medicina, es un lugar excepcional en la arqueología valenciana. Este complejo contaba con un pozo monumental de sillería y una piscina destinados a ritos curativos mediante el uso del agua sagrada. Se cree que el santuario se erigió sobre emanaciones naturales de agua que ya eran sagradas antes de la llegada de los romanos.

Lo más asombroso de este edificio es que fue la única estructura respetada por las tropas de Pompeyo durante la brutal destrucción de la ciudad en el 75 a.C.. Mientras el resto de Valentia ardía, el santuario permaneció intacto, probablemente por el temor religioso de los soldados romanos a profanar el recinto de un dios tan respetado. Décadas después, durante la etapa de Augusto, el pozo del santuario fue escenario de un gran sacrificio ritual de cerdos (se hallaron 48 ejemplares) para marcar el renacimiento de la ciudad tras su largo abandono

Misterios en la Plaza Cisneros: El culto indígena y el «Vaso del Ciclo de la Vida»

En el ángulo noroeste de la ciudad, cerca del río Turia, las excavaciones revelaron un edificio que rompe con el esquema puramente romano. Se trata de un posible santuario de filiación indígena que contaba con una plataforma de adobes interpretada como un altar. A diferencia del santuario de Asclepios, este recinto sí fue arrasado y quemado en el 75 a.C., lo que refuerza la idea de que estaba dedicado a cultos no integrados en el panteón oficial romano.

En su interior se descubrió una pieza arqueológica excepcional: el «Vaso del Ciclo de la Vida». Este gran recipiente ibérico está decorado con complejas escenas mitológicas y simbólicas que se han interpretado como el relato de la génesis de una ciudad. Su hallazgo en este contexto sacro sugiere una convivencia de ritos entre la población itálica y el influjo cultural de los pueblos indígenas circundantes.

La «Porca Praesentanea»: Identidad itálica en la muerte

El rito funerario es una de las pruebas más sólidas del origen de los valencianos. En la necrópolis de la calle Quart, las tumbas más antiguas (siglo II a.C.) revelaron una práctica puramente itálica: la colocación de cabezas de cerdo sobre el esqueleto del difunto.

Este rito, conocido como porca praesentanea, estaba vinculado al culto a la diosa Ceres y servía para purificar la casa del fallecido y marcar legalmente el inicio del tiempo de luto. El uso de este sacrificio, junto con el hallazgo de instrumentos como los strigiles (raspadores para el baño) y cerámicas de la Campania, demuestra que los primeros habitantes de Valentia no eran simples colonos romanos genéricos, sino personas profundamente arraigadas en las tradiciones religiosas del sur de Italia

Curiosidades de la fundación de Valencia

¿Cuál es la calle más antigua de Valencia?

La calle más antigua conservada de Valencia probablemente sigue el trazado del antiguo cardo romano, el eje principal de la ciudad. Hoy ese recorrido coincide parcialmente con calles del centro histórico como Salvador, Almoina o Caballeros. Bajo muchas de ellas todavía permanecen restos romanos.

¿Quedan restos visibles de la Valencia romana?

Sí. Valencia conserva numerosos restos arqueológicos bajo el centro histórico. Los más importantes pueden visitarse en:
– Centro Arqueológico de l’Almoina
– Cripta Arqueológica de San Vicente Mártir
– Museo de Prehistoria de Valencia
Allí pueden verse calles, termas, pozos, mosaicos y edificios de la antigua Valentia.

¿Es cierto que Valencia se fundó sobre una isla?

Sí. Los fundadores eligieron una terraza aluvial elevada que en aquel momento estaba rodeada por diversos brazos y canales del río Turia. Este emplazamiento estratégico la convertía en una «isla fluvial» protegida por humedales y marjales naturales, facilitando su defensa. Además, el mar Mediterráneo estaba entonces mucho más cerca, a unos 4,5 kilómetros (3.000 pasos) de la ciudad, frente a los 5,5 km actuales.

¿Por qué las termas de Valencia son únicas en el mundo?

Valencia alberga las termas romanas más antiguas de la Península Ibérica. Construidas pocos años después de la fundación (siglo II a.C.), estas termas de la Almoina son excepcionales porque siguen modelos arquitectónicos de la Campania italiana que ya no existen ni siquiera en la propia Roma, donde en aquella época este tipo de edificios de ocio aún estaban mal vistos por el Senado.

¿Qué es la «Escena del Crimen» de la Almoina?

Es uno de los hallazgos arqueológicos más dramáticos de España. En el foro de la ciudad se descubrieron 17 esqueletos de soldados ejecutados y mutilados tras el asalto de Pompeyo en el 75 a.C.. Algunos presentaban signos de tortura y uno de ellos fue hallado todavía empalado por un pilum (jabalina romana), lo que demuestra la brutalidad del castigo que sufrió la ciudad por apoyar a Sertorio.

¿Sabías que Valencia tuvo un «doble gobierno»?

Un hecho extremadamente raro en el Imperio romano es que Valencia llegó a tener un doble senado o ordo decurionum. Las inscripciones mencionan a los Valentini Veterani et Veteres. Se cree que los Veteres eran los descendientes de los fundadores originales del 138 a.C., mientras que los Veterani eran nuevos colonos llegados en época imperial, conviviendo ambas comunidades con sus propias tradiciones durante siglos.

¿Por qué Valencia estuvo «borrada» del mapa durante 50 años?

Tras la destrucción brutal de Pompeyo en el 75 a.C., Valencia se convirtió en un campo de ruinas abandonado. El impacto fue tal que geógrafos de la época, como Estrabón, ni siquiera la mencionan en sus mapas. La ciudad no empezó a recuperarse de verdad hasta la época de Augusto, más de medio siglo después, cuando se realizó un gran sacrificio ritual de 48 cerdos en el pozo sagrado del santuario para marcar su renacimiento

¿Existió una ciudad ibérica llamada Tyris antes de Valencia?

Aunque los mitos mencionan la ciudad de Tyris, la arqueología no ha hallado pruebas. Bajo los niveles romanos más antiguos no hay restos de un poblado previo. La ciudad fue una fundación puramente romana desde su inicio.

Libro 55 de las Periocas de Tito Libio

Iunius Brutus cos. in Hispania iis qui sub Viriatho militaverant agros et oppidum dedit, quod vocatum est Valentia.

El cónsul Junio Bruto concedió en Hispania tierras y una ciudad a quienes habían servido bajo Viriato. Esa ciudad recibió el nombre de Valentia.

Bibliogafía

Fuentes con enlaces directos

Otras fuentes bibliográficas

  • La destrucció de Valentia per Pompeu (75 a.C.) i el problema del seu abandó (Albert Ribera i Lacomba, 2013).
  • Las termas de la época romana republicana de l’Almoina (Valencia) (Carmen Marín Jordá y Albert Ribera i Lacomba, 2009).
  • La destrucción de Valencia por Pompeyo (75 a.C.) (Llorenç Alapont Martín, Matías Calvo Gálvez y Albert Ribera i Lacomba, 2010).
  • Edificio norte del foro de Valentia (Valencia) (María Isabel Escrivà, José Luis Jiménez, Mirella Machancoses y Albert Rivera, 2016).
  • Depósitos rituales de Valentia (Hispania). De la primera fundación republicana (138 a.C.) a la segunda augustea (Albert Ribera i Lacomba, 2010).
  • Secuencia evolutiva de los edificios para baños en Valentia romana (José Luis Jiménez Salvador, Albert V. Ribera i Lacomba y Mirella Machancoses López, 2013-2014).
  • Valencia, colonia romana (Antonio García y Bellido, 1972).

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