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Valentia Imperial romana, una colonia en expansión

En época imperial, Valentia alcanzó su máximo esplendor como colonia romana. La ciudad contó con un importante foro, un gran circo, termas, santuarios y una activa red comercial conectada por la Vía Augusta y el puerto fluvial. Tras una profunda crisis en el siglo III, logró recuperarse y mantuvo su relevancia durante la Antigüedad tardía.

Valentia Imperial romana, una colonia en expansión

Claves para entender la Valentia Imperial

  • Valentia alcanzó su máximo esplendor durante los siglos I y II d.C. gracias al comercio, la Vía Augusta y su puerto fluvial.
  • La ciudad contó con grandes monumentos romanos, como el foro, el circo, las termas y varios santuarios religiosos.
  • Aunque sufrió una grave crisis en el siglo III, logró recuperarse y adaptarse a una nueva realidad urbana.

Un paseo por la Valentia imperial

Es una tarde templada del siglo II d.C. y el calor del día comienza a remitir. Frente a nosotros se alzan las murallas de Valentia, una ciudad próspera que vive uno de los momentos más brillantes de su historia. Entramos por la puerta meridional junto a viajeros, comerciantes y campesinos que regresan antes del anochecer.

Nada más cruzar la muralla nos envuelve el bullicio. Escuchamos el golpeteo de los artesanos, el rechinar de las ruedas sobre el pavimento y las conversaciones que llenan las calles. El aire mezcla el aroma del pan recién horneado, las especias llegadas de ultramar y el humo de las lámparas de aceite que comienzan a encenderse.

Avanzamos por una calle repleta de tabernae. Los comerciantes recogen sus mercancías mientras los vecinos realizan las últimas compras. En un thermopolium, varios clientes apuran una copa de vino y comentan quién vencerá en las carreras del circo. Poco a poco alcanzamos el foro, el corazón político de la colonia. La gran plaza se rodea de pórticos y edificios públicos. Magistrados, veteranos del ejército, comerciantes y ciudadanos libres se cruzan bajo las columnas mientras concluyen los asuntos del día.

Continuamos hacia la vía sacra. El ambiente se vuelve más tranquilo. Algunos fieles realizan ofrendas y otros buscan el favor de los dioses para sus familias, sus cosechas o sus negocios. Más adelante encontramos las termas, todavía llenas de actividad. Allí los habitantes de Valentia se bañan, hacen ejercicio y conversan antes de regresar a casa.

Cuando el sol se acerca al horizonte, un estruendo domina la ciudad. Es el circo. Miles de espectadores llenan las gradas. Los aurigas preparan sus carros y los vendedores recorren los pasillos. Al comenzar la carrera, el rugido de la multitud resuena por toda la colonia.

La noche cae mientras caminamos hacia el puerto fluvial. Las últimas embarcaciones descargan mercancías procedentes de todo el Mediterráneo. Las aguas del Turia reflejan las luces del crepúsculo. Valentia descansa, orgullosa y segura, en la cima de su esplendor imperial.

El renacer de Valentia tras su destrucción: La época de Augusto

Valentia experimentó un renacimiento durante el mandato de Augusto. La ciudad había sido fundada en el 138 a.C. por Décimo Junio Bruto Galaico. Tras décadas de abandono, la ciudad recuperó su estatus y fisonomía monumental tras haber sido destruida en el 75 a.C. durante las guerras sertorianas.

Vista reconstruida valentia romana: puerto, via augusta,foro, templo asklepion, crico y puerta oeste

El fin del largo silencio (20 a.C. – 5 a.C.)

Valentia permaneció casi deshabitada durante sesenta años tras la destrucción de Pompeyo. Durante ese tiempo, la naturaleza cubrió las ruinas con sedimentos de lluvia y viento. Hacia el año 20 a.C., la actividad humana regresó paulatinamente al solar republicano. Para el crecimiento de la reconstruida ciudad fue clave el paso de la Vía Augusta por el centro de las ruinas. Los viajeros y comerciantes frecuentaban el lugar de nuevo. Los arqueólogos encontraron materiales aislados de esta época en la antigua fosa defensiva.

El Rito de Refundación: El pozo de Asclepio

Un gran sacrificio ritual marcó el inicio oficial de la nueva etapa colonial. Este evento ocurrió en un momento indeterminado entre los años 5 a.C. y 5 d.C.. Los nuevos pobladores arrojaron 677 envases cerámicos al pozo del santuario de Asclepio. Los arqueólogos hallaron platos, copas y jarras. También aparecieron restos de un banquete ritual con al menos 48 cerdos.

El Santuario de Asclepios y el enigma de las aguas

Los investigadores interpretan este depósito como el mundus de la refundación augustea. Este rito servía para apropiarse del terreno y recuperar la sacralidad del lugar. Los utensilios terminaron enterrados porque el contacto con la divinidad los volvía impuros.

Los ritos fundacionales de las ciudades romanas

La fundación de una ciudad romana no era solo una decisión política o militar. También constituía un acto religioso destinado a obtener la protección de los dioses y convertir un espacio cualquiera en un lugar sagrado. El proceso comenzaba con la consulta de los auspicios. Los sacerdotes interpretaban la voluntad divina mediante la observación del vuelo de las aves y otros signos. Si los presagios resultaban favorables, se procedía a delimitar el nuevo asentamiento.

Uno de los rituales más importantes consistía en trazar el perímetro sagrado de la ciudad, conocido como pomerium. Para ello se utilizaba un arado tirado por un buey y una vaca, que marcaba simbólicamente la futura muralla. A partir de ese momento, el espacio quedaba protegido por los dioses.

Las tradiciones latinas también mencionan la excavación de un pozo ritual o mundus. En él se depositaban ofrendas, alimentos, cerámicas y otros objetos simbólicos. Este lugar representaba el vínculo entre la comunidad, sus antepasados y las divinidades protectoras de la ciudad. Los sacrificios de animales y los banquetes colectivos completaban la ceremonia. La comunidad compartía la comida ofrecida a los dioses, reforzando así la cohesión social y la legitimidad del nuevo asentamiento.

Recuperación de la Civitas: Valentia Colonia Romana

Valentia recuperó su condición jurídica como entidad urbana bajo el princeps Augusto. Obtuvo el rango privilegiado de colonia romana, el escalón más alto del derecho romano. Plinio el Viejo es el único autor antiguo que menciona explícitamente a Valentia como colonia. La obtención de este rango permitió a la ciudad destacar sobre los municipios vecinos. Valentia se integró así plenamente en la administración de la provincia Tarraconense.

¿Cómo estaba organizada Hispania en época de Augusto?

Hispania fue reorganizada administrativamente entre los años 27 y 13 a. C. El sistema definitivo quedó dividido en tres provincias.

division provincisa hispania augusto: lusitania, tarraconenesis, betica

Hispania Tarraconensis

Hispania Tarraconensis fue la provincia más extensa. Ocupaba la mayor parte de la península ibérica, incluyendo el valle del Ebro, la Meseta norte, la costa mediterránea oriental y el noroeste peninsular. Con capital en Tarraco, era una provincia imperial, controlada directamente por el emperador. Debemos destacar que incluía importantes zonas mineras y militares.

Hispania Baetica

Hispania Baetica ocupaba gran parte de la actual Andalucía. La capital era Corduba (antigua ciudad íbera) y era una provincia senatorial (administrada por el Senado). Se consideraba una de las regiones más romanizadas y prósperas del Imperio, pues destacaba por la producción de aceite de oliva, vino y productos agrícolas. Los ríos Guadalquivir (Baetis) y Guadiana (Anas) servían como arterias de comunicación que facilitaban un comercio rápido y económico, capaz de exportar a Roma.

Lusitania

Lusitania comprendía gran parte del actual Portugal central y meridional, además de zonas del oeste de España. La capital era Emerita Augusta. Esta provincia imperial se creó tras las guerras cántabras para mejorar el control del territorio occidental.

¿Qué tipos de ciudades existían en época imperial?

En época imperial, las ciudades romanas no tenían todas el mismo estatus jurídico. Roma estableció una jerarquía que determinaba los derechos de sus habitantes, su grado de autonomía y sus obligaciones fiscales.

Colonias (coloniae)

Las colonias ocupaban el rango más alto. Roma las fundaba para asentar veteranos del ejército o ciudadanos romanos en territorios estratégicos. Sus habitantes gozaban de la ciudadanía romana completa y sus instituciones imitaban las de Roma. Contaban con magistrados, senado local (ordo decurionum) y un territorio propio. Tras la refundación augustea, Valentia alcanzó el rango de colonia con el nombre de Colonia Valentia.

Municipios (municipia)

Los municipios eran ciudades integradas en el Imperio que conservaban parte de sus instituciones anteriores. Sus habitantes podían disfrutar de distintos grados de ciudadanía. Con el tiempo, especialmente durante los siglos I y II, la mayoría acabó obteniendo la ciudadanía romana plena. Muchas ciudades hispanas evolucionaron desde comunidades indígenas hasta municipios romanos.

Ciudades federadas (civitates foederatae)

Eran comunidades vinculadas a Roma mediante un tratado (foedus). Conservaban una considerable autonomía interna y estaban exentas de algunas obligaciones. Fueron más comunes durante la República que durante el Alto Imperio.

Ciudades libres (civitates liberae)

Disfrutaban de privilegios concedidos por Roma, como cierta autonomía administrativa o ventajas fiscales. Su estatus dependía de la voluntad imperial y podía modificarse.

Ciudades estipendiarias (civitates stipendariae)

Constituían la categoría más común en los territorios conquistados. Debían pagar tributos a Roma y poseían menos privilegios jurídicos. Muchas de ellas fueron promocionadas posteriormente a municipio o colonia.

¿Cuál era el estatus jurídico de las ciudades vecinas de Valentia?

¿Qué tipos de ciudades existían en época imperial? colinia, muunicipio, federati, libres, estipendiarias

Saguntum

Fue una de las ciudades más importantes de la Tarraconensis y alcanzó el rango de municipium durante el reinado de Augusto. Conservaba gran prestigio por su papel histórico en la Segunda Guerra Púnica y poseía foro, teatro, puerto y una intensa actividad comercial. Durante el Imperio llegó a rivalizar con Valentia, aunque terminó eclipsada por ella.

Saetabis (Xátiva)

Saetabis fue uno de los principales centros económicos de la región y estaba situada en una posición estratégica entre la costa y el interior peninsular. Generalmente se considera un municipium romano durante el Alto Imperio. Destacó por su producción agrícola y especialmente por sus tejidos de lino, famosos en todo el Imperio.

Edeta (Líria)

La antigua capital de los edetanos experimentó una profunda romanización. Tras la destrucción de la ciudad ibérica durante las guerras sertorianas, surgió una nueva ciudad romana en el llano. Plinio la menciona como municipium de derecho latino. Conservó una notable importancia regional gracias a su territorio agrícola y a su posición sobre las rutas interiores.

Dianium (Denia)

Fue un importante puerto mediterráneo y mantuvo fuertes conexiones marítimas con otras regiones del Mediterráneo. Alcanzó el rango de municipium durante época imperial.

Valentini Veterani et Veteres

La colonia presentaba una estructura política dual no muy común en el mundo romano. Las inscripciones oficiales mencionan la coexistencia de dos grupos ciudadanos distintos: Los Veteres y Veterani:

  • Los Veteres (antiguos): Probablemente descendían de los fundadores republicanos que regresaron a la ciudad.
  • Los Veterani (veteranos): Eran nuevos colonos militares asentados por orden del emperador Augusto.

Las inscripciones siempre nombran primero a los Veterani, indicando su preeminencia política. Esta dualidad social obligó a la ciudad a mantener un doble senado u ordo decurionum.

Primeras huellas constructivas: Mosaicos y alfarería

La reconstrucción inicial avanzó con lentitud y presentaba una imagen urbana caótica. Los nuevos suelos se asentaban a menudo directamente sobre la ceniza del incendio republicano.

El mosaico de Roc Chabàs

El hallazgo más lujoso de esta fase es un gran mosaico de opus signinum. Mide aproximadamente 6,5 por 3,5 metros y data de finales del siglo I a.C..

Producción artesanal

Una pequeña alfarería efímera funcionó sobre las ruinas de las antiguas termas. Fabricaba vasos de paredes finas destinados específicamente al santuario cercano. Esta instalación ocupaba un campo de ruinas donde no molestaba a otros ciudadanos.

Restauración de las áreas sacras

Augusto priorizó la restauración de los antiguos centros de culto para legitimar su poder. El emperador buscaba revivir el pasado republicano mediante la recuperación de ceremonias antiguas en una clara búsqueda de legitimarse a sí mismo y a su dinastía.

Los santuarios de l’Almoina

Se tiene la certeza que el santuario de Asclepios fue el único edificio respetado por las tropas sertorianas. Es posible que las legiones respetaran el santuario de Asclepios por temor religioso. Augusto ordenó reformarlo para convertirlo en el centro de la nueva vida espiritual. Por su parte, la influyente familia de los Antonii reparó el santuario de Bellona.

La calle situada al este del foro funcionaba probablemente como una Vía Sacra. Este eje peatonal conectaba los principales edificios de culto de la renovada colonia.

La Valentia monumental: El foro y la vía Sacra

Valentia alcanzó su máximo esplendor monumental entre los siglos I y II d.C.. El programa constructivo iniciado por la dinastía Flavia transformó radicalmente el centro cívico. La ciudad duplicó su extensión republicana manteniendo el mismo espacio central.

mapa de valentia romana:acueducto, foro y circo. mapa del recinto amurallado respecot a los brazos del rio turia

El foro de Valentia

El nuevo foro presentaba una plaza rectangular rodeada por un elegante pórtico. Los arquitectos emplearon calizas locales y piezas de técnica sencilla para abaratar los costes de la obra. Ocho basamentos en el lado oriental sostenían columnas de orden corintio de casi seis metros de altura.

En el lado meridional de la plaza se alzaba la Basílica jurídica. Este edificio seguía el modelo canónico de planta rectangular con tres naves separadas por columnas. Su nave central era más ancha y alta para permitir la entrada de luz natural.

Anexa a la Basílica se encontraba el Aedes Augusti, una estancia de gran importancia política. Una puerta monumental con un dintel inscrito presidía este espacio religioso dedicado al emperador. La inscripción conservada menciona a personajes influyentes como L. Fabius Fabianus. Esta sala simbolizaba la presencia del poder central en las actividades judiciales de la colonia.

La vía Sacra: El corazón peatonal

Al este del foro, el tramo del cardo experimentó una transformación única a finales del siglo I d.C.. Los bloques limitadores colocados en los cruces impedían físicamente el tráfico de carros por esta zona. La ausencia de carriladas en el pavimento confirma su uso exclusivamente peatonal.

Este eje se convirtió en una Vía Sacra de gran relevancia pública. Estaba flanqueada de norte a sur por los edificios públicos más representativos de la colonia. Entre ellos destacaban el lujoso complejo de Terpsícore, las termas y los santuarios de Bellona y Asclepios. Este recorrido conectaba las áreas sagradas y lúdicas más importantes del recinto amurallado.

El apogeo del ocio: El circo romano

El desarrollo del Circo Romano representó el momento de mayor esplendor para la Valentia imperial. Este gran edificio de espectáculos transformó la imagen de la colonia a principios del siglo II d.C. El recinto podía albergar a 10.000 espectadores en sus gradas. Sus dimensiones eran asombrosas para una ciudad provincial. Solo otros cinco circos en toda Hispania igualaron tales proporciones en esa época. La enorme estructura del edificio marcó físicamente el límite oriental de la ciudad.

Los arquitectos diseñaron calles amplias para facilitar el acceso de los carros al recinto. Varios edificios públicos y una schola se ubicaron estratégicamente junto al circo. El edificio funcionó durante varios siglos como el centro de la vida social. Finalmente, el uso de la arena cesó de forma definitiva durante el siglo V.

Prestigio y rivalidad con Saguntum

La existencia de este circo tan cerca del de Saguntum sugiere una fuerte rivalidad regional. Valentia buscaba emular el brillo de su vecina mediante la construcción de edificios monumentales. Ambas urbes competían por proyectar una imagen de poder y riqueza en el Levante. Gracias a su rango colonial, Valentia lideraba la franja costera entre Tarraco y Carthago Nova.

El Apogeo de las carreras

El circo se especializaba en las populares carreras de carros de caballos. Estos eventos despertaban una pasión inmensa entre los ciudadanos de la época. La excavación de este edificio supuso una sorpresa monumental para la arqueología urbana reciente. Antes de este hallazgo, los investigadores ni siquiera imaginaban la presencia de un circo en la ciudad.

Ingeniería y servicios: agua, puertos y saneamiento

La Valentia imperial destacó por el desarrollo de avanzadas infraestructuras que garantizaban la higiene urbana y la conectividad comercial con el resto del mundo romano.

Ingeniería y servicios: agua y saneamiento

Abastecimiento de agua y la Porta Sucronensis

Durante el Imperio, la ciudad superó el antiguo sistema republicano de pozos mediante la construcción de un acueducto que captaba el agua del Turia entre las actuales Manises y Riba-roja. La conducción entraba en el recinto por la Porta Sucronensis, la puerta meridional de la colonia (situada probablemente bajo la actual plaza de la Reina). En este acceso se ubicaba el castellum aquae, un depósito distribuidor que repartía el caudal por el interior de la ciudad mediante tuberías de plomo o fistulae plumbeae.

Red de alcantarillado

Bajo las calles principales se desplegó una red de saneamiento interconectada mediante colectores centrales de sección rectangular. Estos canales, fabricados en opus caementicium o mampostería, funcionaban integrados en el propio pavimento de la calle y estaban sellados por losas de piedra. Según la orografía de la época, las aguas residuales y pluviales se evacuaban hacia el norte y el este, vertiendo directamente al cauce del río. A partir del siglo II d.C., el sistema empezó a sufrir problemas de mantenimiento, registrándose colmataciones que inutilizaron tramos importantes de la red.

Economía: El puerto fluvial y el comercio mediterráneo

La infraestructura económica más vital de Valentia fue su puerto fluvial, cuyos restos más importantes se han localizado en la calle Conde de Trénor, detrás del Portal de Serrans. Este enclave conectaba la ciudad con el mar, situado entonces a unos 4,5 kilómetros de distancia.

En las proximidades de los muelles (específicamente en la plaza de Cisneros) se alzaban grandes edificios comerciales y de almacenamiento identificados como un horreum. Esta zona portuaria actuaba como la principal puerta de entrada para ideas, personas y productos procedentes de todo el Imperio Romano.

La actividad portuaria, sumada al rango de colonia, convirtió a Valentia en la urbe más influyente de la franja costera situada entre Tarraco y Carthago Nova durante el siglo II d.C.

La muralla en época imperial

Durante la época imperial, el recinto defensivo de Valentia experimentó cambios profundos vinculados a la gran expansión urbanística y a las crisis posteriores del siglo III d.C. Bajo la dinastía Flavia, la ciudad experimentó un auge constructivo sin precedentes y duplicó su extensión republicana. Este crecimiento obligó a redefinir los límites de la urbe. La construcción del circo romano a principios del siglo II d.C. marcó físicamente el límite oriental de la ciudad.

En algunos sectores, partes de la muralla original del siglo II a.C. fueron desmontadas para integrar nuevos edificios. Por ejemplo, en época flavia se utilizó el espacio de la muralla para construir el muro exterior de un recinto termal.

valentia en epoca flavia: foro, muralla, puertas

Accesos principales

Se estima que la Valentia romana tenía un total de cuatro puertas, una disposición habitual en las ciudades romanas fundadas en terrenos llanos. Estas puertas se situaban en los extremos de los dos ejes viarios principales: el cardo maximus (norte-sur) y el decumanus maximus (este-oeste).

Puertas oriental y occidental

Las fuentes confirman su existencia al mencionar que el decumanus maximus comunicaba ambos accesos, permitiendo la entrada desde el mar (puerta oriental) y la salida hacia el interior del territorio (puerta occidental).

Porta Sucronensis (Puerta Sur)

Es la única de la que existe constancia epigráfica segura. Estaba situada en la parte meridional de la ciudad (probablemente bajo la actual calle Avellanas 14 o el ángulo noroeste de la plaza de la Reina) y por ella entraba el acueducto a la ciudad, situándose allí el castellum aquae o depósito de distribución. Su nombre hace referencia a que miraba hacia la zona del río Sucro (Júcar).

Porta Saguntina (Puerta Norte)

Identificada como la puerta septentrional, su nombre es una hipótesis probable ya que se orientaba hacia la ciudad vecina de Saguntum. Se han localizado restos de una posible torre de esta puerta en el solar de las calles Salvador y Viciana, coincidiendo con el trazado urbano de la Vía Hercúlea. En su fundación se realizó un rito que incluyó el entierro de monedas del dios Jano, protector de las puertas y los comienzos.

La muralla de la crisis (siglos III y IV d.C.)

Tras los graves incendios y destrucciones sufridos entre los años 270 y 280 d.C., la ciudad se reconstruyó con un perímetro más reducido. La nueva muralla tardoimperial se levantó utilizando piedras romanas reutilizadas procedentes de edificios monumentales previos.

Excavaciones en el año 2021 en la plaza de la Reina revelaron restos de este lienzo defensivo. Los materiales hallados en su base permiten fechar su construcción a finales del siglo III o inicios del IV d.C. Este recinto tardoantiguo ha sido documentado también en tramos de las calles Tapinería, Avellanes y Trinitarios.

Necrópolis y vida extramuros

En la época imperial, la vida y la muerte en Valentia se organizaban a lo largo de los ejes viarios que salían de la ciudad. El paisaje extramuros combinaba áreas residenciales, centros productivos y extensas zonas funerarias.

La organización del suburbium y la Vía Augusta

El suburbium romano ocupaba los terrenos situados fuera del recinto amurallado. La Vía Augusta funcionaba como la vía central que articulaba este espacio periférico recorriéndolo de norte a sur. Debemos tener en cuenta que el Turia no era un río controlado como es en la actualidad y las inundaciones y canales del río Turia condicionaron la ubicación de las estructuras externas.

Los restos del antiguo suburbium se encuentran hoy a gran profundidad bajo la ciudad actual.

Las necrópolis de la Valentia imperial

Los romanos situaban sus cementerios fuera del recinto urbano. En Valentia, las principales áreas funerarias se extendían junto a las vías de acceso a la ciudad. Las élites locales utilizaron la arquitectura funeraria para exhibir su posición social. En la calle Sagunto existieron recintos funerarios de planta cuadrada destinados a familias o asociaciones profesionales. De forma similar, cerca del circo romano se levantaron monumentos decorados vinculados a los grupos más acomodados de la ciudad.

Boatella ,San Vicente y Orriols

La necrópolis de la Boatella ocupaba el sector suroeste. Un canal fluvial la separaba del núcleo amurallado. Constituyó el espacio funerario más importante de la Valentia imperial y mantuvo su actividad entre finales del siglo II y el siglo V d.C.

La zona de la actual calle San Vicente combinó espacios residenciales y funerarios. Las excavaciones han documentado viviendas periféricas con lujosos pavimentos de mosaico, junto a enterramientos y monumentos funerarios.

El cementerio de Orriols también destacó por la presencia de mausoleos y sarcófagos de plomo. Por su parte, la necrópolis de la Boatella ha proporcionado estatuas, aras e inscripciones que ayudan a conocer la sociedad valenciana durante el Alto y Bajo Imperio.

Incineración vs inhumación

Los primeros habitantes de Valentia trajeron tradiciones religiosas propias desde la península itálica. La arqueología ha documentado que los fundadores enterraban a sus muertos acompañados de cabezas de cerdo. Este rito se conoce técnicamente como porca praesentanea. Era una ofrenda obligatoria dedicada a la diosa Ceres para purificar la casa del difunto. Este hallazgo es una de las pruebas más sólidas sobre el origen de los primeros valencianos.

Evolución en los enterramientos

Con el tiempo, el uso de estos ritos cambió según la moda y el estatus social:

  • Siglo II a.C.: Predominio de la inhumación itálica con ofrendas de cerdos y strigiles.
  • Siglo I a.C.: Aumento de la cremación, posiblemente por la influencia de nuevas familias romanas tras la guerra.
  • Época Imperial: La convivencia de ritos en el siglo I d.C. refleja una sociedad diversa y cosmopolita.
  • Siglos II y III d.C.: La élite local recuperó la inhumación y construyó mausoleos monumentales junto a las vías principales para exhibir su poder económico.
Museo de la almoina, inscripcion y estatuas .necropolis romana situada a las afueras junto a torres d quart

La crisis del siglo III y la transformación bajoimperial

Valentia sufrió un colapso repentino entre los años 270 y 280 d.C.. Un incendio devastador acabó con la basílica del foro en este periodo. La arqueología confirma este desastre mediante potentes capas de ceniza y escombros. La ciudad abandonó el mantenimiento de sus infraestructuras hidráulicas básicas. El lodo y los sedimentos inutilizaron gran parte del alcantarillado central. Este colapso del saneamiento refleja el inicio de una crisis urbana generalizada. Muchos edificios del tercio norte de la colonia sufrieron destrucciones totales. Las excavaciones en las Corts Valencianes y Roc Chabàs documentan casas arrasadas. Estos barrios dejaron de funcionar como espacios residenciales tras el desastre.

¿Quien o qué destruyo Valentia a finales de siglo III?

El gran problema es que la arqueología documenta muy bien la destrucción de Valentia entre 270 y 280 d.C., pero las fuentes escritas no explican su causa. Por eso existen varias hipótesis.

Invasiones bárbaras (hipótesis tradicional)

Durante mucho tiempo se relacionó el desastre con las incursiones de francos y alamanes que afectaron a Hispania en la segunda mitad del siglo III. Sabemos que grupos germánicos cruzaron los Pirineos hacia el año 260 y que algunas ciudades sufrieron ataques y saqueos. Como en Valentia apareció un importante nivel de destrucción e incendio, muchos investigadores atribuyeron automáticamente el episodio a estas invasiones. Sin embargo, no existe ninguna fuente antigua que mencione un ataque bárbaro contra Valentia.

Crisis interna del siglo III

El período coincide con la llamada Crisis del siglo III, una etapa marcada por guerras civiles, problemas económicos, inflación, epidemias y dificultades administrativas en todo el Imperio. El abandono de alcantarillas, la reducción del espacio urbano y el deterioro de edificios públicos podrían reflejar problemas económicos y sociales acumulados durante décadas, no necesariamente una invasión extranjera.

Un incendio accidental o un conflicto local

La potente capa de incendio demuestra que ocurrió una catástrofe importante. Sin embargo, un gran incendio urbano no implica automáticamente una invasión. También podría relacionarse con disturbios internos, conflictos locales o accidentes que afectaron al centro monumental. La evidencia arqueológica actual no permite identificar al responsable.

Rápida reconstrucción

A diferencia de otras urbes, Valentia resurgió rápidamente de sus propias cenizas. La reconstrucción comenzó antes de finalizar el siglo III. El poder central romano probablemente impulsó esta rehabilitación urbana estratégica. La epigrafía muestra que Allius Maximus dedicó una inscripción al emperador Probo en el año 281. Este acto oficial confirma la recuperación temprana del centro monumental. La ciudad mantuvo operativos la curia, el circo y el santuario de Asclepios.

Sin embargo, los ciudadanos nunca reconstruyeron la antigua y monumental basílica. En su lugar surgió un nuevo edificio administrativo sobre una antigua schola. La nueva urbe bajoimperial presentaba unas dimensiones mucho más reducidas.

La llegada del cristianismo a Valentia

El martirio de San Vicente en el 304 marcó un hito histórico. Este suceso atrajo a las primeras comunidades cristianas organizadas. La memoria del mártir transformó para siempre la topografía de la ciudad. Valentia se convirtió en un importante centro de peregrinación martirial. El cristianismo sustituyó progresivamente los antiguos espacios paganos por iglesias. El antiguo foro romano terminó albergando el primer gran grupo episcopal.

El museo de la Almoina

Mapa de las zonas del museo de la almoina

El Centro Arqueológico de l’Almoina es el espacio museístico más importante para conocer la Valencia romana, ubicado en el solar homónimo en pleno centro histórico de la ciudad. Inaugurado en 2007, el museo abarca unos 2.500 m² y presenta una secuencia estratigráfica de 4,5 metros de profundidad que recorre la historia de Valencia desde su fundación hasta la época medieval.

Preguntas frecuentes sobre la Valentia Imperial romana

¿Cuándo alcanzó Valentia su máximo esplendor?

Valentia vivió su etapa de mayor prosperidad durante los siglos I y II d.C., en pleno Alto Imperio romano.

¿Qué rango tenía Valentia dentro del Imperio romano?

Valentia era una colonia romana, la categoría urbana más prestigiosa dentro de la jerarquía municipal romana.

¿Por qué era importante Valentia?

Por su ubicación junto al Turia, la Vía Augusta y su puerto fluvial favorecieron el comercio y las comunicaciones.

¿Cuántos habitantes tenía la Valentia imperial?

Los arqueólogos estiman que la ciudad pudo albergar entre 8.000 y 15.000 habitantes durante su apogeo.

¿Existió un circo romano en Valencia?

Sí. Valentia contó con un gran circo destinado a las carreras de carros. Fue el mayor edificio público de la ciudad y podía albergar a varios miles de espectadores.

¿Qué ocurrió con Valentia durante la crisis del siglo III?

La ciudad sufrió un grave episodio de destrucción entre los años 270 y 280 d.C., acompañado por incendios y abandono urbano. Ni las fuentes ni la arqueología han podido desentrañar el misterio de esta destrucción.

¿Cuándo llegó el cristianismo a Valentia?

Las primeras comunidades cristianas aparecieron durante el Bajo Imperio. El martirio de San Vicente en 304 d.C. marcó un momento decisivo, pues Valentia se convirtió en sitio de peregrinación cristiana.

¿La Valencia romana tenía alcantarillado?

Sí. La ciudad disponía de una compleja red de saneamiento, una de las infraestructuras más avanzadas de la época. Con las destrucción del siglo III, sufrió una gran degradación, colmatándose en algunos puntos.

¿Podemos caminar hoy por las calles romanas de Valentia?

Por supuesto, tan solo tienes que visitar el Museo de la Almoina.

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Crisis del siglo III

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