Historia de la Valencia Romana

Valentia fue fundada en el 138 a.C. como colonia romana para veteranos del ejército, siendo el origen de la actual Valencia. La Valencia romana  tenía un trazado urbano en cuadrícula típico de cualquier ciudad latina. Totalmente destruida durante las guerras sertorianas del siglo I a.C., fue  abandonada y dada por perdida. Décadas después, bajo el Principado, fue reconstruida con nuevos edificios públicos, termas y mercados, integrándose plenamente en el Mediterráneo romano.

Mucho antes de convertirse en la gran ciudad mediterránea conocida hoy, Valencia nació como una pequeña colonia romana levantada junto al río Turia. Su origen se remonta al año 138 a. C., cuando Roma decidió establecer una colonia para veteranos de guerra en un enclave estratégico de la costa oriental de Hispania. Aquel asentamiento recibió el nombre de Valentia Edetanorum y marcaría el inicio de más de dos mil años de historia urbana ininterrumpida.

La fundación de Valentia se produjo en un momento decisivo para la expansión romana en la península ibérica. Roma todavía consolidaba su dominio sobre Hispania tras décadas de conflictos con pueblos indígenas y enfrentamientos internos. La nueva colonia no era únicamente un núcleo agrícola o comercial: representaba el avance de la organización romana, de sus leyes, de su urbanismo y de su manera de entender el mundo.

La ciudad fue construida siguiendo patrones típicamente romanos. Sus calles se organizaron mediante una cuadrícula regular y pronto aparecieron edificios públicos, espacios administrativos y zonas de comercio. Aunque la Valentia republicana inicial no alcanzó el tamaño de otras grandes ciudades hispanorromanas, sí ocupó una posición estratégica entre el interior peninsular y las rutas marítimas del Mediterráneo.

Sin embargo, la historia de la Valencia romana estuvo lejos de ser estable. Durante las guerras sertorianas del siglo I a. C., la ciudad fue destruida violentamente en el contexto de los conflictos civiles de la República romana. Durante años quedó prácticamente abandonada, convertida en un lugar semirruinoso junto al Turia. Aun así, Roma acabaría reconstruyéndola décadas más tarde bajo el nuevo orden imperial.

Con la llegada del Imperio, Valentia entró en una etapa de recuperación y crecimiento. Se levantaron nuevos edificios públicos, termas, infraestructuras hidráulicas y espacios comerciales. Se construyó la vía Augusta aprovechando trazados greco-púnicos.

El latín se consolidó como lengua dominante y la ciudad quedó integrada plenamente dentro de las redes económicas y culturales del Mediterráneo romano.

La vida cotidiana en Valentia giraba en torno al foro, a los mercados y a las actividades agrícolas de su entorno. Comerciantes, veteranos, artesanos, esclavos y funcionarios convivían en una ciudad que, aunque modesta comparada con Tarraco o Cartago Nova, participaba de la misma civilización urbana que conectaba desde Britania hasta Egipto.

Todavía hoy, bajo las calles de la Valencia actual, permanecen restos de aquella ciudad romana. El trazado urbano, algunos espacios arqueológicos y numerosas piezas halladas durante excavaciones recuerdan que el origen histórico de Valencia se encuentra en aquella pequeña colonia fundada por Roma hace más de dos mil años.

La fundación de Valentia se produjo durante el periodo de expansión de la República romana en Hispania. Tras la derrota de Cartago en las guerras púnicas, Roma inició un largo proceso de conquista y reorganización de la península ibérica que se extendería durante casi dos siglos.

Durante el siglo II a. C., el Levante mediterráneo comenzó a integrarse progresivamente dentro de las estructuras políticas y económicas romanas. Las colonias fundadas por Roma servían tanto para asegurar el control militar como para asentar veteranos licenciados tras las campañas militares.

La ciudad de Valentia quedó vinculada inicialmente al contexto republicano romano, marcado por frecuentes guerras civiles y conflictos internos. Uno de los episodios más traumáticos para la ciudad fue su destrucción durante las guerras sertorianas, enfrentamiento entre facciones romanas que afectó gravemente a distintos territorios hispanos.

Con la consolidación del Imperio bajo Augusto, Valentia inició una nueva etapa de estabilidad. Hispania quedó integrada plenamente dentro del sistema imperial y las ciudades romanas experimentaron un importante desarrollo urbano, económico y cultural. La romanización transformó profundamente la lengua, las costumbres, la administración y el paisaje del territorio valenciano.

Entre los siglos I y III d. C., Valentia formó parte de las redes comerciales mediterráneas y consolidó su papel como núcleo urbano regional. Aunque nunca alcanzó la relevancia de las grandes capitales provinciales, su continuidad histórica permitió que la ciudad sobreviviera a la crisis final del mundo romano y se convirtiera en la base de la Valencia posterior.

Valentia Imperial romana, una colonia en expansión

Valentia en la época imperial romana

Durante los siglos I y II d.C., Valentia vivió su etapa de mayor prosperidad bajo el Imperio romano. La ciudad alcanzó el rango de colonia, amplió su trama urbana y construyó monumentos como el foro, la basílica, el circo y varios santuarios. Sus habitantes disfrutaban de una intensa vida comercial, religiosa y política. El puerto fluvial y la Vía Augusta favorecieron su desarrollo económico. Aunque sufrió una grave crisis en el siglo III, Valentia logró recuperarse y adaptarse a una nueva realidad urbana.

La vía Augusta en Valentia

La vía Augusta

La Vía Augusta fue la calzada más extensa de Hispania, recorriendo 1.500 km desde Cádiz hasta los Pirineos para enlazar con Roma. Surgida sobre la Vía Heraclea, fue el emperador Augusto quien la consolidó como arteria imperial hacia el año 8 a.C. En su trazado mediterráneo, Valentia ejerció como un nudo estratégico fundamental. La vía atravesaba la ciudad, entrando por el actual puente de Serranos y saliendo hacia Saetabis por la Porta Sucronensis.

La destrucción de Valentia del 75 a.C. banner

La destrucción de Valentia del 75 a.C.

La destrucción de Valentia en el 75 a.C. marcó el fin traumático de la ciudad republicana a manos de Pompeyo. Tras la Batalla del Turia, los soldados vencidos fueron torturados y ejecutados públicamente en el foro como escarmiento. Las excavaciones hallaron esqueletos mutilados y un individuo empalado bajo capas de ceniza de sesenta centímetros. Este plan de aniquilación sistemática borró a Valentia del mapa, dejándola en un abandono total durante más de medio siglo hasta época augustea.

Fundacion de valencia, la ciudad romana de Valentia. banner

Fundacion de valencia, la ciudad romana de Valentia

En 138 a.C., el cónsul Décimo Junio Bruto fundó Valentia para veteranos de las campañas lusitanas victoriosas. Ubicada en una estratégica isla fluvial del río Turia, la nueva ciudad nació protegida por extensos humedales naturales. Los 2.000 colonos iniciales vivieron en tiendas y cabañas militares provisionales mientras amurallaban el primer recinto urbano. Realizaron complejos ritos de fundación y sacrificios animales para aplacar espíritus locales antes de construir los grandes y definitivos edificios públicos de piedra itálicos de clara raíz romana


Valentia fue una de las ciudades romanas fundadas en la costa oriental de Hispania y el origen histórico de la actual Valencia. Nacida como colonia para veteranos del ejército romano, atravesó destrucciones, reconstrucciones y siglos de transformación hasta integrarse plenamente en el Mediterráneo romano.

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